SEGURIDAD E HIGIENE INDUSTRIAL

Mostrando entradas con la etiqueta TOXICOLOGÍA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta TOXICOLOGÍA. Mostrar todas las entradas

22/4/18

AUMENTAN DENUNCIAS Aire tóxico: acusaciones cruzadas sobre plaguicidas


El debate sobre los efectos de los plaguicidas en la salud humana se instaló en Uruguay, donde aún no se hacen análisis clínicos ni estudios epidemiológicos. La academia acusa a las autoridades, las autoridades se reclaman entre sí, y las denuncias de los vecinos se disparan.

Seguramente no suceda con la manzana, la papa, la cebolla o el durazno. Pero tal vez sí ocurra con el perejil, el tomate, la chaucha, el repollo, la rúcula o la albahaca: en Uruguay, para muchos de los cultivos "menores" no hay plaguicidas específicos registrados porque las empresas que los comercializan no han tenido interés en hacerlo. Como consecuencia, los productores no tienen otra que aplicar plaguicidas avalados para otros cultivos. Estiman dosis y tiempos de espera a su criterio. Si la plaga cede, siguen adelante. Si no tienen resultados, prueban alternativas. La huella de esta experimentación queda en las frutas y verduras que comemos. Es invisible, sí, ¿pero qué daño nos genera?
La voz de alarma la dio el ingeniero agrónomo Pedro Mondino, docente e investigador en el Departamento de Protección Vegetal de la Facultad de Agronomía, durante un foro que se realizó el viernes 14 entre académicos y autoridades. La actividad se llamó "Impactos y análisis de plaguicidas en humanos en Uruguay" y tuvo lugar en el Palacio Legislativo.
Allí Mondino habló de un "uso ilegal" de productos no autorizados. Dijo que el hecho de que haya residuos de agroquímicos en lo que comemos, o no, "es una mera casualidad". Y para este informe, agregó: "Es un uso temerario, a ciegas", pero no por "maldad", sino más bien porque los productores no ven otra "salida".
Mondino puso la bomba pero no escuchó el estallido, porque en el foro, que desarrolló el Núcleo Interdisciplinario Colectivo TÁ junto a la senadora blanca Carol Aviaga, no hubo representantes del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP). De la Dirección General de Servicios Agrícolas (DGSA), que se ocupa entre otras cosas del registro y control de agroquímicos, mandaron una carta excusándose de la ausencia por motivos de agenda y saludando la actividad.
Con el paso de los días comenzaron los ecos. "Sí, es así", dijo el también ingeniero agrónomo Pablo Pacheco, especialista en calidad de frutas y hortalizas del Mercado Modelo. La "característica burocrática del registro", que depende de iniciativas comerciales, se traduce en los hechos en "falta de información" para los productores e "incumplimiento de la normativa". Sin embargo, lo que le preocupa a Pacheco es que los residuos de plaguicidas estén en el espectro de lo aceptado por el Codex Alimentario. "Si la inocuidad no se altera, no me importa. No es problema mío", planteó Pacheco.
Desde Roma, donde participa de una actividad de la FAO, el ingeniero Federico Montes, titular de la DGSA, rechazó que su ausencia se pueda entender como un acto de "negligencia o desinterés". "Por el contrario, reafirmamos nuestro compromiso con políticas de intensificación sostenible que arrancan en los cuidados de la salud y el medio ambiente", escribió.
Montes también reconoció el problema que destapó Mondino: "Es cierto que los productores de los llamados cultivos menores necesitan contar con agroquímicos registrados para su uso. Según el decreto 149/977, dichos registros solo los pueden hacer empresas o personas jurídicas. Quiere decir que no es el MGAP el responsable de registrar productos para determinados usos. Insisto. Son las empresas las que deben presentar la solicitud".
El jerarca mencionó que puede haber situaciones similares en otros rubros, como el de un grupo de consumidores que quiere contar en el mercado con un champú para controlar la caspa y no lo consigue porque no está registrado. "En ese caso, ¿es obligación del Ministerio de Salud (MSP) registrar el champú anticaspa, con tal o cual marca comercial, sin que las empresas propietarias de la marca estén de acuerdo?", se preguntó.
Es cierto: este mismo problema se da con algunos medicamentos que son clave para ciertas enfermedades, pero los laboratorios no muestran interés en el mercado uruguayo. Amparado en decretos regulatorios, el MSP ha tomado la misma postura que el MGAP. Sin embargo, en más de una oportunidad la Justicia ha obligado a las autoridades sanitarias a tomar una actitud proactiva para conseguir los medicamentos a como dé lugar.
"No es un tema fácil", concede Mondino, el disparador de la polémica. "Uno no puede obligar a las empresas a vender algo que no les resulta productivo". De todas formas, cree que "habría que pensar en algún sistema de registro diferente o hacer habilitaciones parciales para ciertos cultivos o frente a determinada plaga".

Controles y reclamos entre salud y ganadería

Los plaguicidas y sus efectos (en su mayoría inciertos) para la población dividen aguas incluso entre integrantes del gobierno. Carmen Ciganda, directora de Salud Ambiental y Ocupacional de Salud Pública, reclamó públicamente ser parte en el proceso de aprobación de los agroquímicos. Pero desde el MGAP, el titular de la Dirección General de Servicios Agrícolas (DGSA), Federico Montes, respondió que la solicitud nunca fue formal y dijo a El País: "El MGAP basa su trabajo en el marco legal vigente, que establece que el registro y la autorización de venta de los productos fitosanitarios de uso agrícola se gestionarán ante la DGSA". El registro de un agroquímico pasa por etapas de evaluación química, toxicológica y agronómica. La división cuenta con 10 funcionarios para controlar a productores, aplicadores y empresas vendedoras de agroquímicos.

Ansiados datos.

Entonces, aquella huella invisible que tan difícil resulta borrar, ¿nos está dañando o no? Sobre esto, desde la academia también tiran dardos hacia los organismos involucrados.
"En cuanto a alimentos, Bromatología de la Intendencia de Montevideo toma muestras en el Mercado Modelo pero sus resultados no son públicos ni claros. Nosotros pedimos información y nos dieron un informe que era una vergüenza. Una fotocopia en blanco y negro en la que no se especificaba de qué verdura se hacía la muestra. Por uno o dos años, además, no había registro de datos", aseguró para este informe Pablo Galeano, docente de la Facultad de Química y miembro del Núcleo Interdisciplinario Colectivo TÁ. "Mientras no haya monitoreos serios y sistematizados, vamos a estar en la chiquita", agregó.
Galeano sabe que "la industria dice que la presencia de residuos de plaguicidas está dentro de lo permitido por el Codex". Pero estos parámetros, establecidos por la FAO y la OMS y adoptados por el MSP, no son los únicos, y las reglamentaciones de la Unión Europea, por ejemplo, manejan otros valores.
Pablo Pacheco, del Mercado Modelo, no suele hablar con los medios sobre este asunto por los "prejuicios" que hay. Sin embargo, esta vez quiere resaltar que el peligro que corren quienes se exponen directamente a los plaguicidas es "mucho mayor" que el que enfrentan quienes consumen un alimento con el residuo de un producto que fue diluido en agua y que sufrió efectos ambientales varios —lluvia, Sol— que degradaron su molécula.
"No es que esté todo bien", aclara, y "por eso hay límites establecidos". En ese sentido, procuró transmitir tranquilidad: "En los últimos 386 análisis, realizados en 2017, hubo una sola muestra no reglamentaria". Otros años ha habido peores resultados. En esos casos, el protocolo indica que hay que visitar la chacra e identificar la raíz del problema. Y si hay una segunda muestra negativa, se comunica a la DGSA para que aplique una sanción.
El Mercado Modelo hace su análisis, las cadenas de supermercados también, y a su vez Bromatología toma muestras en puntos de venta minoristas. Los análisis son muy caros —en el mercado van de los 250 a los 600 dólares—, pero en el laboratorio de Bromatología el Mercado Modelo los hace al costo. Allí es donde tienen la mejor capacidad de respuesta a la demanda. Sin embargo, ahora hace seis semanas que no se analizan muestras porque los equipos están en mantenimiento.
Pacheco contó que la toma de muestras se hace por iniciativa del Mercado Modelo desde 2004 (con algunos períodos de interrupciones). En aquel momento "no había mucha institucionalidad ni información sobre el tema, y se quiso empezar a generarla". Antes había un "absoluto desconocimiento" y reinaba la percepción de que era "una cancha libre, sin juez": qué producto usar, en qué dosis, todo quedaba sujeto a la responsabilidad individual. A su juicio, se ha evolucionado mucho en cuanto al control y las buenas prácticas agrícolas, y la cantidad y el tipo de productos que se usan en frutas y verduras conllevan una seguridad mucho mayor que 20 o 30 años atrás.
El proceso que describe Pacheco coincide con otro que viene haciendo la DGSA. A nivel mundial existen unos 900 principios activos registrados, dice Montes, pero Uruguay cuenta con 300. "Y como estamos ocupados en promover sistemas de producción sostenibles con la salud y el ambiente, en diciembre de 2016 eliminamos del registro al 75% de los principios altamente tóxicos para el ser humano. Hoy quedan principalmente los que se usan para tratamientos de desinfección requeridos por protocolos internacionales", aseguró.
Mientras tanto, las denuncias por presunto uso indebido de agroquímicos en la DGSA vienen en aumento sostenido desde 2011, con excepción de 2016 cuando se registró una baja. En 2017, año récord en cantidad de denuncias, hubo 166. Y en los primeros dos meses de 2018 se recibieron 23. Montes aclaró que solo el 10% de las denuncias se confirman.

Ansiados estudios.

Carol Aviaga no tiene formación en temas ambientales, pero recibió la misión explícita de Luis Lacalle Pou de "preocuparse y ocuparse" del asunto. Y así lo ha hecho. En los tres años que lleva como senadora presentó tres proyectos de ley: uno para prohibir el uso de herbicidas como controladores de maleza, otro para regular las fumigaciones aéreas y ampliar las zonas prohibidas, y un tercero sobre el etiquetado de alimentos transgénicos, para conocer el "paquete tecnológico" (inclusive el plaguicida) con el que se produjo. Los tres proyectos llevan meses o años encajonados en la comisión de Medio Ambiente.
Foro: la jornada “Impactos y análisis de plaguicidas en humanos”, que se hizo el viernes 14 en el Parlamento. Foto: Parlamento del Uruguay
Jornada “Impactos y análisis de plaguicidas en humanos”. Foto: Parlamento
Ahora Aviaga tiene en proceso una ley nacional de plaguicidas —también el gobierno se propuso hacer una— y planea presentar también "un proyecto de agroecología como visión país". "Voy a seguir en la lucha", anuncia, determinada.
Su derrotero no ha sido fácil, porque además de que el oficialismo la ignora, los colectivos como el TÁ, heterogéneos pero con fuerte arraigo en el oficialismo, le han sido resistentes. Ella asegura que siempre intentó convalidar sus proyectos con ellos para que no se los "bombearan".
Una de sus batallas es contra el MSP para que incorpore análisis de glifosato en fluidos. En 2016 se reunió con Jorge Basso para planteárselo. Según ella, en Argentina y Brasil son baratos y de rutina. Al tiempo volvió a insistir con Basso, que le terminó admitiendo que no era prioritario en el presupuesto. Paso seguido, juntó 1.500 firmas y le presentó el pedido al presidente Tabaré Vázquez. Nunca le contestó.
"Lo que queremos es saber dónde estamos parados desde el punto de vista epidemiológico; conocer el impacto del uso masivo de plaguicidas en la salud humana, tanto de los que están expuestos directa como indirectamente; y estimular alternativas productivas, de las que hay experiencias acá y en otros países, y planificar etapas de transición", resume.
Amalia Laborde, directora del Centro de Información y Asesoramiento Toxicológico (CIAT), expuso en el foro que el centro recibe unas 300 denuncias por año vinculadas a cuadros de intoxicación por agroquímicos. En la mayoría de los casos (83%) se desarrollan cuadros leves, el 9% presenta una gravedad moderada y el 6%, severa, de acuerdo a un relevamiento que si bien toma datos entre 2002 y 2011, conserva vigencia según ella. El 2% de los intoxicados por plaguicidas tuvo desenlace fatal, pero en todos estos casos se comprobó intención suicida con el producto.
La especialista añadió que la mayoría de las intoxicaciones se producen por accidentes o manipulación indebida en el ámbito laboral, por lo que sus víctimas son los funcionarios que aplican los plaguicidas. Por "contaminación ambiental", el CIAT ha recibido poco más 70 casos en 10 años y solo dos presentaban gravedad moderada o severa. Laborde cree que puede haber subdiagnóstico porque la población no tiene muy claro a dónde recurrir o los médicos omiten reportar los casos a CIAT.
Los estudios en busca de efectos a largo plazo de la exposición a plaguicidas en la salud humana son un debe en Uruguay, pero no en la región. En el foro, el investigador argentino Damián Verzeñassi, de la Universidad Nacional de Rosario, presentó los resultados de un estudio de largo aliento en el que comprobó la relación directa entre la exposición continuada a plaguicidas y enfermedades crónicas como cáncer, hipertensión e hipotiroidismo. El dato más llamativo refiere a lo oncológico: mientras en el total de la población argentina la incidencia del cáncer es de 217 cada 100.000 habitantes, en una muestra de 27 localidades estrechamente vinculadas a la producción de soja y otros cultivos que implican uso extensivo de agroquímicos, la tasa trepa a 397 cada 100.000 habitantes.
Tras la jornada, los técnicos uruguayos y extranjeros acordaron seguir en contacto. Dicen que es una alianza, no una guerra, aunque algo está claro: el tema de los plaguicidas irrita, y mucho.

El dilema en cuatro casos

Lago Merín
Denuncias, temor e incertidumbre
Lago Merín. Foto: Portal del Lago Merín
Fernanda iba en moto por Ruta 18 de Lago Merín a Río Branco (Cerro Largo). Una avioneta fumigaba un cultivo de arroz lindero. Era el 12 de diciembre pasado cuando el piloto hizo una mala maniobra; tenía el dispensador abierto y roció a Fernanda con herbicida. A pesar del casco, la mujer sintió tos y mareos. Paró y comenzó a vomitar. "Hasta ahora tengo dolores de cabeza y ardor en el esófago", asegura. El 15 de febrero hubo otra fumigación cerca del balneario. Beatriz Martínez repartía la correspondencia y vio la avioneta o más bien la sintió: "Había un olor a zorrillo espantoso", recuerda. Algunos vecinos hicieron la denuncia y el MGAP determinó que la fumigación se hizo respetando las normas. Disconformes, los lugareños recurrieron a la bióloga Graciela Piñeiro, quien tomó muestras y testimonios y presentó denuncia a la Dinama. Fernanda estuvo 10 horas en observación. Su caso fue denunciado al CIAT pero no hubo seguimiento. "No me hicieron más estudios". La mujer, de 50 años, tiene temor. "Dicen que lo que me pasó es grave, que me puede venir un cáncer".
Guichón
Un pueblo pionero contra "los mosquitos"
Plaguicidas. Foto: El Telégrafo (Paysandú)
El grupo "Vecinos de Guichón por los bienes naturales" denuncia desde 2011 el uso inapropiado de plaguicidas. La ciudad sanducera está rodeada de cultivos de soja y forestación. "Se hacían fumigaciones aéreas sin respeto por las distancias", asegura Marcelo Fagúndez, uno de sus referentes y exedil de Paysandú. El colectivo recopila casos no solo de la localidad, sino de otras zonas. En los últimos cuatro años presentó 14 denuncias. La última refiere a la escuela 34 de Zanja Honda (San José), que tiene un cultivo de soja transgénica (por lo tanto fumigada) a 20 metros, cuando debería estar a 500. "Tuvimos respuestas de algunos organismos, pero con otros es imposible", dice Fagúndez, y carga contra la Dirección General de Servicios Agrícolas, organismo del MGAP encargado de fiscalizar el uso de plaguicidas. "Nos hacen ir a Montevideo (400 kilómetros ida y vuelta) a firmar las denuncias. Hemos intentado hablar con el director (Federico Montes) y es más fácil comunicarse con el Papa. Nunca tuvimos suerte. Otros funcionarios nos han destratado", dice.
Paso Picón
El hombre que se frotó glifosato (y vive)
Máximo Castilla. Foto: Fernando Ponzetto
Máximo Castilla, médico y productor, estuvo en el centro de la polémica tras haber sido denunciado por vecinos en Paso Picón (Canelones) por uso indebido de plaguicidas en sus cultivos de soja. A tres años de las primeras multas, hoy Castilla ha modificado su producción. En 140 de sus 510 hectáreas no puede fumigar para respetar las distancias reglamentarias con el centro poblado. "Perdí el 30% de mi capacidad productiva. En esa zona sembré sorgo, pero sin plaguicida es imposible", dice e insiste en que fue víctima de una campaña. El caso sigue en la Justicia, donde Castilla reclama que le levanten multas millonarias del MSP y la intendencia. En 2016, una foto de Fernando Ponzetto (El País) le puso rostro al problema: Castilla se frotó glifosato (el herbicida más usado) en manos y cara. "Hice una demostración. La gente de la ciudad ve el glifosato como si fuera bomba atómica. Nosotros convivimos con él. Es de venta libre, se compra como la lavandina. No digo que sea saludable, ni siquiera inocuo. Pero tampoco es el monstruo que quieren vender", asegura.
Laguna del Cisne
Denuncias terminaron con los plaguicidas
Laguna del Cisne. Foto: Archivo El País
En 2016, vecinos de Laguna del Cisne (Canelones) se comunicaron con la senadora blanca Carol Aviaga, que ha hecho bandera de los temas medioambientales. Los vecinos decían que estaban intoxicados por fumigación directa. Aviaga acompañó a una señora al médico y escuchó cómo le diagnosticaba "infección respiratoria" sin preguntarle sus antecedentes. La mujer tenía los síntomas típicos que genera la exposición al glifosato: dificultades respiratorias, alergia, vómitos. Ante la insistencia de la senadora, el doctor pidió la historia clínica de la paciente y comprobó que ya había pasado por un estado similar luego de haber estado expuesta a plaguicidas. Llamó al CIAT e hizo la denuncia. No se le pidió ningún análisis, y la señora se volvió a su casa. Durante 2016, la zona, que fue declarada área protegida, acumuló denuncias de vecinos por fumigaciones que afectaban el agua de la cuenca. La tensión derivó en que a finales de ese año la Intendencia de Canelones decidió profundizar las medidas cautelares de protección y prohibir los plaguicidas allí.

Información extraída de diario el Pais

4/9/14

Intoxicaciones: “El mayor peligro se encuentra en casa”

CENTRO DE INFORMACIÓN TOXICOLÓGICO
Se conoció la investigación realizada por el Centro de Información y Asesoramiento Toxicológico (CIAT) del Hospital de Clínicas sobre el registro y análisis de personas afectadas por fumigaciones en Uruguay. “En el país existen entre 10 mil y 11 mil consultas por intoxicaciones por año”, señaló en entrevista con El Espectador la Doctora Laura Taran, asistente del Departamento de Toxicología del Hospital de Clínicas.
298654_20140826131448_img-9664

Existen registros de varios casos de intoxicación que derivaron en demandas, indemnizaciones, personas que vieron afectada su salud, incluso escuelas que debieron paralizar su trabajo. La Doctora Laura Taran visitó los estudios de El Espectadorpara adentrarnos en los detalles de este proyecto: “Dentro de las 10 mil u 11 mil consultas que recibe el CIAT, sólo un 3% son por intoxicaciones por agrotóxicos”, señaló.
De acuerdo a los datos relevados por el proyecto, la asistente del Departamento de Toxicología del Hospital de Clínicas indicó que “la investigación fue realizada porque interesaba demostrar que para ciertos casos de intoxicaciones, tomando las precauciones adecuadas, se pueden prevenir”.
En las intoxicaciones, el motivo central es que los productos “se manipulan en lugares inadecuados y de forma incorrecta”, contó la entrevistada y agregó: “es muy importante el marco legal, la parte de la regulación e implementación. No sólo por fumigaciones son las intoxicaciones, sino también por la disponibilidad que existe de los productos para el hogar o el lugar de trabajo”.
La investigación, que obtuvo el premio Nacional de medicina, “fue un trabajo arduo y realizado por un gran equipo. Primero hicimos una selección de consultas referidas a plaguicidas y luego analizamos cada caso uno a uno”, contó Taran.
“Realizar un uso correcto de los productos es fundamental para evitar cualquier tipo de intoxicación”, explicó.
Los productos que son denunciados por intoxicación con más frecuencia son los insecticidas y los herbicidas. Otra causa son la ingesta de medicamentos: “un 60% de las llamadas que se reciben son por la ingesta de medicamentos de uso doméstico, en la esfera de la psiquiatría o analgésicos de uso cotidiano. Estas pautas hacen un escenario de fácil acceso”.
Otra causa de intoxicación en los hogares “son los productos de limpieza, como el hipoclorito”, indicó la entrevistada en referencia a que cuando el producto es colocado fuera del envase original se confunde. Cabe destacar que las sustancias que pueden ser peligrosas en los hogares no pueden superar el 5% de la sustancia tóxica.
Otro caso subrayado por la doctora Taran es el uso de las estufas con llama. “Estas son las intoxicaciones graves del invierno, todo lo que tenga llama genera monóxido de carbono. Esta molécula lo que hace es desplazar el oxigeno. Ha generado situaciones de personas en estado grave con internaciones y tratamientos prolongados e incluso ha tenido casos de fallecidos. El monóxido desplaza el oxigeno, por lo cual los tejidos no se oxigenan y sufrimos de ‘hipoxia’. Con cualquier estufa de gas, la estufa de leña o braceros. Es una práctica que está sometida a riesgo”, dijo la entrevistada.
En referencia a la respuesta del Centro de Información y Asesoramiento Toxicológico (CIAT) del Hospital de Clínicas, explicó: “en general, la respuesta sanitaria es buena” y aprovechó para dar algunos tips para evitar cualquier tipo de intoxicación: “conocer qué sustancias se tienen en el hogar, mantener los productos en sus envases originales, en qué condiciones están y cómo están almacenados es vital para prevenir cualquier tipo de accidente”, finalizó

30/5/14

OPS advierte sobre cáncer por enfermedades laborales

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advirtió sobre los riesgos de la exposición a sustancias químicas cancerígenas en el lugar de trabajo e instó a disminuir su incidencia como causante de enfermedades.
La OPS detalló que “el cáncer atribuible a exposiciones ocupacionales varía entre 4 y 40 % de la carga global de cáncer, y causa cerca de 200 000 muertes al año en el mundo”, según las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Asimismo, se estima que la exposición ocupacional al asbesto, la sílice y los humos metálicos son responsables de 9 % del cáncer de pulmón, tráquea y bronquios.
La advertencia fue formulada por la OPS en el marco del Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo, precisando que la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) de la OMS, ha catalogado “más de 160 sustancias cancerígenas en humanos, muchas de las cuales están presentes en los lugares de trabajo de la región”.
La IARC ha identificado al menos 15 carcinógenos pulmonares para los cuales la exposición en el lugar de trabajo resulta ser fundamental para la carga de la enfermedad, además de un grupo de “circunstancias de exposición ocupacionales”, tales como la pintura y la producción de caucho, que también indican mayores riesgos de cáncer.
“Entre las enfermedades no transmisibles, el cáncer es la segunda causa de muerte en la región -después del tabaco- y la exposición ocupacional a sustancias químicas cancerígenas en el lugar de trabajo tendrían también un rol en el desarrollo de este tipo de enfermedades”, advirtió el director del Departamento de Enfermedades No Transmisibles y Salud Mental de la OPS, Anselm Hennis.
Hennis mencionó que si bien las exposiciones y las estimaciones para “el cáncer ocupacional” pueden variar de un país a otro, se observan como un problema de salud pública.
El jefe de la Unidad Especial de Desarrollo Sostenible y Equidad en Salud de la OPS, Luis Augusto Galv o, indicó que además de los riesgos que representan para la salud de los trabajadores, “las sustancias químicas tienen impacto en todos los espacios de la vida, afectando a las personas en su ambiente doméstico y en el ambiente general”.
En ese sentido, consideró que “las políticas de prevención y control deben ser integrales, es decir, se deben llevar adelante acciones conjuntas a nivel ocupacional y ambiental”.
La asesora regional en Salud de los Trabajadores de la OPS/OMS, Julietta Rodríguez Guzmán, indicó que “la ideal sería tener empresas saludables libres de sustancias cancerígenas y plenas de bienestar y salud para las y los trabajadores”, completó.
mayo 3/2014 (ANSA)

Los productos tóxicos que amenazan la salud de muchos trabajadores

El formol para las enfermeras, los pesticidas  para los agricultores, los percloratos en los que trabajan en la limpieza en  seco. La gama de productos tóxicos es amplia y constituyen un riesgo grave para  la salud de millones de trabajadores en el mundo.
El Día Mundial de la Seguridad y de la Salud en el Trabajo, que se conmemora el 28 de abril, se centrará en los riesgos químicos, que a menudo se  acumulan para crear cocteles muy dañinos.
Un informe realizado con motivo de la jornada mundial, la Organización  Internacional del Trabajo (OIT) avisa que “los productos químicos son un  problema potencial para todos los tipos de empleo”: desde las peluquerías  (metacrilato de metilo), pasando por la construcción (amianto, diluyentes y  otros vapores de soldaduras) hasta el sector de la limpieza.
“Incluso en las oficinas, el personal está expuesto a las partículas de los  cartuchos de tinta y otros productos de este tipo”, dice la OIT, que asegura  que la exposición a algunos de estos productos puede producir cáncer años  después.
La OIT habla de 4,9 millones de muertos en el mundo en 2004 (8,3 % del  total) directamente imputables a los productos químicos (en el trabajo o en  otras partes).
En Francia, según el ministerio de Trabajo, 10 % de los trabajadores, cerca  de 2,2 millones de personas, han estado expuestos al menos a un cancerígeno  durante la última semana de trabajo (investigación Sumer 2009-2010).
Para Annie Thébaud-Mony, especialista de los cánceres profesionales, “los  riesgos químicos no se controlan en absoluto en el trabajo” y se “subestiman”  sus efectos.
Explica a la AFP que, a menudo, están expuestos los “muy jóvenes, los  interinos, los becarios, los subcontratados y las mujeres” y que “ni  siquiera se utilizan los dispositivos de protección que existen”.
Destaca el caso de la limpieza y de la gestión de desechos donde la  situación está “fuera de control y (es) completamente catastrófica”.
En el caso de los estibadores y trabajadores portuarios, en Francia se ha  creado una asociación para la protección de la salud de los trabajadores  portuarios después de que un trabajador imputara su cáncer de riñón al trabajo  que realizaba.
Cuando los barcos transportan productos perecederos, por ejemplo, se  utilizan “a tope” productos para impedir que las ratas se acerquen a los  diques.  “Y la gente, cuando abre los diques, inhala estos productos”, cuenta a  la AFP Serge Doussin, presidente de la asociación.
Una investigación realizada con trabajadores portuarios en actividad desde  1992 ha mostrado “tasas anormalmente altas de enfermedades graves” (Cáncer de  riñón, laringe, vejiga, próstata…).
Los trabajos han mostrado que los estibadores y los trabajadores portuarios  del puerto francés de Nantes Saint-Nazaire se han visto expuestos a una  “poliexposición de cancerígenos”, según Doussin.
“Por primera vez, aparece escrito negro sobre blanco”, dijo, esperando que  esto facilite el reconocimiento de enfermedades laborales.
El concepto de peligrosidad, que debe entrar en vigor en 2015, también  permitirá que los empleados expuestos acumulen puntos para reconvertirse,  trabajar a tiempo parcial o jubilarse antes. Falta por determinar los topes de  exposición (intensidad y duración) que dan derecho a los puntos.
Pero Thébaud-Mony recuerda que la exposición a productos cancerígenos puede  ser nefasta “a partir de la primera molécula, la primera fibra, el primer  polvo”. Fijar estos topes no tiene mucho sentido ya que podrían ser utilizados  como “un permiso para la exposición”, advierte.
La investigadora ha dirigido durante más de diez años una encuesta  bautizada “Giscop”, que reconstruye, con tres hospitales franceses, el  recorrido profesional de pacientes enfermos de cáncer.
“De los 1200 pacientes, 84 % de las personas han estado muy expuestas a  cancerígenos, a menudo en poliexposición durante más de 20 años”, dijo.
Asimismo alerta de que en el caso del amianto, hay una especie de vacío puesto que nadie hace nada pese a que los productos son conocidos y los empleadores lo  saben y tienen una obligación de garantizar la seguridad.
“Cuando se expone a alguien a un producto mortal”, recuerda, es un acto  “criminal”, dice.
abril 18/2014 (AFP)

17/1/14

TABACO EEUU Amplían lista de enfermedades vinculadas al tabaco

La máxima autoridad sanitaria de EE.UU., el cirujano general interino, Boris D. Lushniak, amplió en su último informe la lista de dolencias que tienen el tabaquismo como causa, un texto que llega 50 años después del primer documento oficial del Gobierno que asoció el tabaco con el cáncer de pulmón.
En este documento publicado hoy, el Gobierno de EE.UU. considera que fumar tiene una relación de causa-efecto con el cáncer de hígado, el de colon, la diabetes mellitus de tipo dos, la degeneración macular asociada a la edad, la disfunción eréctil y la artritis reumatoide.

El tabaquismo, según el mismo informe, también provoca inflamación, pérdida de visión, perjudica el sistema inmunológico e incrementa el riesgo de morir de tuberculosis y de tener un embarazo extrauterino.

Estas enfermedades han sido asociadas al tabaquismo con anterioridad, pero en este informe el Gobierno de EE.UU. concluye por primera vez que el tabaquismo es su causa o que estas dolencias no habrían aparecido si el paciente no hubiera fumado.

Lo que establece el informe del cirujano general no tiene carácter obligatorio ante la ley, pero sí es tomado como referencia por los investigadores y los políticos de sanidad.

La máxima autoridad sanitaria estadounidense añadió en 1990 el cáncer de vejiga a la lista de enfermedades provocadas por el tabaquismo, mientras que en 2004 incorporó el cáncer cervical.

El informe publicado hoy concluyó que no hay evidencias suficientes para asegurar que el tabaco cause cáncer de próstata, ni tampoco de mama, pero en este último caso las pruebas son "sugerentes aunque no definitivas".

El documento también señala que los fumadores de hoy en día tienen un riesgo más alto de desarrollar cáncer de pulmón que los de hace cincuenta años, algo que se debe a los cambios en el diseño y la composición de los cigarrillos.

Amplían lista de enfermedades vinculadas al tabacoEn 1964, el Gobierno de EE.UU. concluyó por primera vez, en un histórico y polémico informe que cambió para siempre la concepción del tabaquismo en el país, que fumar provoca enfermedades mortales, como el cáncer de pulmón.

Desde entonces, el número de fumadores en la nación ha caído de manera notable: en 1965, el 43% de los adultos consumían tabaco, mientras que en 2012 la cifra fue del 18%.

A pesar de este progreso, el tabaquismo es principal causa de muerte prematura en EE.UU, donde cada año se cobra más de 400.000 vidas.

De hecho, más de 20 millones de estadounidenses han muerto desde 1964 prematuramente a causa del tabaquismo, que continúa siendo la primera causa de fallecimiento evitable en EE.UU.

No obstante, las políticas para luchar contra el tabaco han evitado unas ocho millones de muertes en la nación en los últimos cincuenta años, al tiempo que han aumentado la esperanza de vida, según un informe publicado la semana pasada por el Journal of the American Medical Association.

Por ello, en su último informe, la máxima autoridad de EE.UU. pide intensificar la acción política y sanitaria para luchar contra el tabaquismo. EFE

7/8/13

NACIONAL - CIAT Uso de plaguicidas agrícolas causa 260 intoxicaciones al año

Los plaguicidas han sido señalados como parte responsable del deterioro de la calidad del agua en la cuenca del río Santa Lucía, fuente de agua potable para 1,6 millones de uruguayos. Pero su uso también tiene impactos negativos directos en la salud y constituye un problema que, a juicio de expertos, permanece subdiagnosticado y que necesita de una rápida regulación que proteja a los fumigadores y a sus familias.

El Centro de Información y Asesoramiento Toxicológico (CIAT) del Hospital de Clínicas recibió 3.700 consultas por posible intoxicación por plaguicidas agrícolas y veterinarios entre 2002 y 2011, según un reciente estudio al que accedió El Observador. De éstas, se confirmaron 2.600 casos.

La directora de la unidad, la especialista en toxicología clínica y salud ocupacional Amalia Laborde, explicó que el resto no pudo ser establecido pero esto no significa que no haya existido la relación. “Lo que más se ve son intoxicaciones agudas (inmediatamente o algunas horas después de la exposición) por pesticidas”, apuntó.

Las estadísticas revelaron pocos casos por intoxicaciones leves o por exposición crónica. Esto hace pensar a los expertos que buena parte de los afectados no es diagnosticado puesto que se asocian los malestares –en particular de índole cutánea, respiratoria y digestiva– a otros padecimientos.

Los productos químicos que causaron más problemas de salud fueron los insecticidas de uso agrícola, los ectoparasiticidas de uso veterinario (para ganado) y los herbicidas.

En el período se registraron 50 muertes pero aquí no se incluyen aquellos que fallecieron sin consultar al CIAT y que murieron como consecuencia de los pesticidas.

De acuerdo a los datos proporcionados por Laborde y su colega Javier Mallet, la circunstancia de intoxicación más frecuente es la involuntaria, en particular, durante las aplicaciones laborales sobre cultivos o sobre el ganado. “El trabajador agrícola es muy vulnerable. Se expone de a 10 a 15 plaguicidas al año y no todas las empresas cumplen con la reglamentación de protección”, expresó la especialista. Detrás vienen los casos accidentales –que tienen a los niños como protagonistas– y los intentos de suicidio.

La media de edad de pacientes se situó en los 33 años, pero la que más se repitió a lo largo de la década examinada fue la de 2 años. Los niños menores de 15 años registraron casi 400 intoxicaciones por plaguicidas: 15% del total. Cuatro perdieron la vida en el período estudiado (ver despiece). Para los expertos esto denota que algunos padres no toman los recaudos para evitar el acceso de sus hijos a las sustancias.

En términos generales, el equipo de investigadores del CIAT no registró un aumento de las intoxicaciones, sino que se han mantenido estables en un nivel considerado alto. La tasa de intoxicación por plaguicidas cada 100.000 habitantes por año es de 7,6 personas. Esto ha ocurrido a pesar del aumento “exponencial” de las importaciones de plaguicidas. En 2002 ingresaron al país un poco más de 5.000 toneladas. En 2011 lo hicieron 15.000.

La hipótesis de los especialistas es que, si bien se ha ampliado su uso, no subió el número de trabajadores expuestos a las sustancias, debido a la presencia de empresas aplicadoras, cuyos empleados reciben capacitación para cumplir la tarea.

Una particularidad del período es que sí aumentaron las intoxicaciones por herbicidas. Este dato se corresponde a la expansión de la soja en el país. En 2011 se registraron alrededor de 60 casos. El producto más utilizado en este espectro es el temido glifosato.

La tasa de intoxicaciones laborales más alta la ostenta Treinta y Tres con 7,3 casos cada 100.000 habitantes por año.

Cuestión de supervivencia
Una investigación del año 2007 llevada a cabo en Canelones afirmaba que más del 90% de los aplicadores no usaban protección o usan protección inadecuada. Ésta es una realidad pero Laborde sostuvo que no debe implicar un mensaje culpabilizador.

Por tratarse de una actividad al aire libre no hay muchas posibilidades para establecer medidas ambientales que protejan al trabajador. Y, además, hay que tener en cuenta que éste puede ejercer la tarea en condiciones no deseables.

Mallet indicó que el 14% de los trabajadores intoxicados del período no pudo informar cuál había sido el plaguicida que había manipulado horas antes y, por ende, el diagnóstico se torna más complicado puesto que existen más de 300 sustancias químicas diferentes de uso agrícola o veterinario.

Por ejemplo, es frecuente que realice la fumigación en largas jornadas en días muy calurosos cuando los plaguicidas se evaporan mucho más, al tiempo que aumenta la frecuencia respiratoria y la transpiración.

“En verano ningún trabajador puede fisiológicamente tolerar durante muchas horas un equipo de ropa impermeable (y la máscara) porque el manejo corporal del calor es a través de la evaporación cutánea y, si yo se la quito, le quito la posibilidad de controlar el calor. Eso hace que el trabajador se saque la ropa impermeable porque es un tema de supervivencia. No es un tema de capricho ni de falta de formación o que no tengan inteligencia. Es un tema de supervivencia. No lo puede tolerar”, enfatizó Laborde.

Una estrategia posible, según planteó, es que se establezcan horarios de descanso y que no se realice la tarea en las horas de más calor.

Para mitigar los efectos de la exposición crónica, la medida más eficaz que señalaron los expertos es el baño inmediato puesto que la piel es la vía de ingreso de plaguicidas al organismo. Parece fácil pero, en realidad, no lo es en grandes terrenos y en jornadas extenuantes. “Acercar el agua, acortar los tiempos para un baño y cambio de ropa es el camino que hay que recorrer. Y, además, protege a la familia”, dijo la toxicóloga.

Fuente:OBSERVADOR

9/6/12

Exposición a químicos altera comportamiento de ratas durante generaciones


Cuando las ratas embarazadas son expuestas a un fungicida común, sus descendientes aún tres generaciones más tarde  muestran más ansiedad y estrés que los hijos de sus pares no expuestas, indicó un estudio publicado recientemente en Estados Unidos.
El trabajo en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias “PNAS” (doi:10.1073/pnas.1118514109), sugiere que este modelo puede explicar el creciente número  de casos de trastornos de ansiedad, autismo y obesidad en humanos en los últimos años.
“Ahora estamos en la tercera generación humana desde el comienzo de la revolución química, cuando los humanos empezaron a estar expuestos a este tipo de toxinas”, dijo el autor principal, David Crews, de la Universidad de Texas.
“No hay duda de que hemos estado viendo incrementos reales de trastornos mentales como el autismo y el trastorno bipolar”, agregó.
“Es más que un simple cambio de diagnóstico. La pregunta es ¿por qué? ¿Es  porque estamos viviendo en un mundo más frenético, o porque vivimos en un mundo  más frenético y respondemos de una manera diferente porque hemos estado  expuestos? Estoy a favor de esto último”.
Para el estudio, ratas preñadas fueron expuestas a la vinclozolina, un fungicida común usado en frutas y verduras.
La exposición a esta sustancia química era “superior a lo que cabría esperar en el ambiente, pero no se sabe mucho sobre los niveles ambientales de este compuesto en particular”, dijo Michael Skinner, de la Universidad Estatal  de Washington.
Añadió que el estudio buscaba evaluar los potenciales efectos de la  exposición, no el riesgo en humanos.
Skinner y sus colegas analizaron las reacciones de ratas macho de tercera  generación ante una situación estresante, y compararon las que descendían de  ratas que habían sido expuestas a químicos con otras que no.
Las ratas con antecedentes de exposición a fungicidas tenían mayor peso y mayores niveles de testosterona que el resto.
También tenían más ansiedad, eran más sensibles al estrés, y mostraban una mayor actividad cerebral en las regiones relacionadas con el estrés que los descendientes de las ratas no expuestas a sustancias químicas, dijo el estudio.
En otra prueba sobre sociabilidad, los descendientes de ratas expuestas a fungicidas “mostraron menos interés que otros en individuos y ambientes nuevos”, agregó el estudio. Actualmente se llevan a cabo estudios sobre la  descendencia femenina, dijo Skinner.
Para los investigadores, la exposición a químicos altera la composición  genética del esperma y los óvulos y puede llevar a que generaciones futuras  muestren respuestas alteradas al estrés en su adolescencia.
La vinclozolina se usó en cultivos de Estados Unidos en los años 1980, pero  su uso se redujo tras demostrarse que podía alterar el desarrollo sexual.
mayo 22/2012 (AFP)

David Crews, Ross Gillette, Samuel V. Scarpino, Mohan Manikkam, Marina I. Savenkova, Michael K. Skinner. Epigenetic transgenerational inheritance of altered stress responses. PNAS 2012; publicado en versión preliminar de mayo 21/2012.

18/2/12

TOXICOLOGÍA LABORAL


Libro: “Toxicología Laboral. Criterio para el monitoreo de la salud de los trabajadores expuestos a sustancias químicas peligrosas”.
Dr. Albiano. S.R.T. 2011.
Clikear en el enlace para bajar el libro: Toxicologia_2011

Información proporcionada por  CARLOS VICENTE SÁNCHEZ

27/10/11

Contaminantes orgánicos generan defectos congénitos

Las embarazadas que están expuestas a humo de carbón y pesticidas son hasta cuatro veces más propensas a tener bebés con graves defectos congénitos, comparado con las mujeres que no entran en contacto con estos químicos durante la gestación, reveló un estudio chino.

Los investigadores estudiaron a 80 bebés recién nacidos y fetos abortados con defectos cerebrales y de la médula espinal y hallaron que las placentas de sus madres portaban cantidades mucho más altas de químicos que las placentas de los bebés sin estos problemas de nacimiento.

Estos defectos congénitos desde hace años se han vinculado con la deficiencia de ácido fólico, la obesidad materna y la diabetes. Si bien se sospecha hace mucho que la contaminación ambiental tendría responsabilidad, ha habido poca evidencia directa que muestre esa asociación.

En el estudio efectuado en China, los expertos detectaron altos niveles de hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP), que provienen de inhalar humo de carbón en combustión, y pesticidas en las placentas de las mujeres que habían tenido bebés con ese tipo de defectos congénitos.

\”Además de nutrientes y oxígeno (…) los contaminantes pueden cruzar fácilmente las estructuras preplacentarias y potencialmente impactar en el desarrollo embrionario\”, dijo el autor Tong Zhu, de la Universidad de Pekín.

Los resultados del estudio fueron publicados en Proceedings of the National Academy of Sciences (DOI: 10.1073/ pnas.1105209108).

Los defectos de nacimiento relacionados con el cerebro y la médula espinal, llamados defectos del tubo neural, son comunes. Ocurren en uno de cada 1000 nacidos vivos en Estados Unidos.

Una de sus formas más comunes es cuando la columna no se cierra completamente en el primer mes de embarazo, provocando daño nervioso y parálisis en las piernas.

Otro defecto del tubo neural común es cuando el final del tubo no se cierra adecuadamente, dejando el cerebro sin desarrollar. Esos bebés suelen nacer sin vida o morir muy poco después del parto.

Zhu y sus colegas reclutaron a mujeres embarazadas en cuatro zonas rurales en la provincia de Shanxi, en el norte de China, donde los defectos del tubo neural ocurren en 14 de cada 1000 bebés, una cifra muy superior al promedio nacional.

El equipo analizó las placentas de 80 bebés o fetos abortados con defectos del tubo neural y las comparó con las placentas de 50 bebés sin ese tipo de problemas.

Las mujeres cuyas placentas tenían niveles superiores al promedio de químicos provenientes de la combustión de carbón eran 4,5 veces más propensas a tener bebés con defectos congénitos.

En tanto, aquellas con niveles de pesticidas mayores al promedio corrían el triple de riesgo de dar a luz a un bebé con problemas de nacimiento, indicaron los investigadores.

Zhu instó a las mujeres a evitar el humo de carbón y a usar sistemas más limpios para calentar el ambiente y cocinar, además de evitar inhalar humo de segunda mano.
HONG KONG, jul 19 (Reuters).

Tomado del boletín de selección temática de Prensa Latina: Copyright 2011 \”Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.\”


Aiguo Ren, Xinghua Qiu, Lei Jin, Jin Ma, Tong Zhu.Association of selected persistent organic pollutants in the placenta with the risk of neural tube defects. Publicado enProceedings of the National Academy of Sciences. Julio 18/2011

25/10/11

Exposición a bisfenol-A antes del nacimiento puede afectar el comportamiento de las niñas

La exposición a bisfenol A (o BPA) antes del nacimiento podría afectar el comportamiento de las niñas a los 3 años de edad, según el estudio más reciente sobre efectos potenciales a la salud de ese compuesto químico de uso generalizado.

Las niñas en edad preescolar cuyas madres tuvieron niveles relativamente altos de bisfenol A en la orina durante el embarazo tuvieron resultados peores -aunque aún dentro de rangos normales- en pruebas de comportamiento con respecto a otras niñas, incluidas ansiedad e hiperactividad.

Los resultados no son definitivos, y expertos no involucrados en el estudio dijeron que otros factores aparte del BPA podrían explicar los resultados. Los investigadores admitieron que sigue habiendo un debate considerable’ sobre si el BPA es dañino, pero señalaron que sus descubrimientos deberían incitar una investigación adicional.

Los investigadores midieron el BPA en la orina de 244 madres del área de Cincinnati en dos ocasiones durante el embarazo y al nacimiento. Las mujeres evaluaron a sus hijas a la edad de tres años utilizando cuestionarios de comportamiento estándares.

Casi todas las mujeres tuvieron niveles cuantificables, como la mayoría de los estadounidenses. Pero los niveles más altos en la orina durante el embarazo fueron vinculados a un peor comportamiento en sus hijas. Al parecer, no afecta el comportamiento de los varones.

Los investigadores señalaron que si el BPA puede ocasionar cambios de comportamiento, eso puede presentar problemas académicos y sociales a niñas que ya están en riesgo de enfrentar esas dificultades.

“Estos cambios sutiles pueden realmente tener grandes implicaciones a nivel de la población”, dijo Joe Braun, autor principal del estudio e investigador invitado de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard.

Por cada aumento de 10 veces en los niveles de BPA en las madres, las niñas estuvieron al menos seis puntos abajo en los cuestionarios.

El estudio fue publicado en la revista Pediatrics (doi: 10.1542/peds.2011-1335).

Linda Birnbaum, directora del Instituto Nacional de Ciencias Biomédicas y del Programa Nacional de Toxicología, señaló que “el estudio contribuye una nueva importante evidencia a una base de datos que sugiere que la exposición a BPA puede asociarse con efectos en la salud humana”.

La Administración de Alimentos y Fármacos (FDA) ha dicho que un nivel bajo de exposición a BPA parece ser seguro; pero también ha señalado que, debido a evidencia científica reciente, tiene cierta preocupación sobre efectos potenciales del BPA en el cerebro y comportamiento de fetos, bebés y niños pequeños. La FDA continúa estudiando la exposición a BPA y apoya los esfuerzos para minimizar su utilización en contenedores de alimentos.

El BPA tiene muchos usos y se encuentra en algunas botellas de plástico y recubrimientos de latas metálicas de alimentos. Se utilizó ampliamente en biberones de plástico y en vasos para bebés, pero la industria redujo progresivamente su uso.

Braun dijo que es posible que la exposición a BPA durante el embarazo interfiere con el desarrollo del cerebro, una teoría insinuada en otros estudios, y eso podría explicar las diferencias de comportamiento en su estudio.

No está claro por qué no se afecta el comportamiento en niños, pero se piensa que el BPA imita los efectos del estrógeno, una hormona femenina.

Los investigadores evaluaron otras influencias posibles sobre el comportamiento de los niños, como el ingreso familiar, nivel de educación y si las madres estaban casadas, y aún así encontraron un aparente vínculo con BPA.

Pero el doctor Charles McKay, un investigador de BPA y toxicólogo del Centro de Control de Envenenamiento de Connecticut, dijo que los investigadores no midieron adecuadamente otros factores que podrían explicar los resultados, aparte del BPA.

Por ejemplo, no existe información sobre los hábitos alimenticios de las madres. Eso es importante porque los altos niveles de BPA en las madres podría haber sido resultado de comer muchos alimentos enlatados en lugar de comida más saludable y menos procesada, lo cual pudo haber afectado el desarrollo cerebral fetal.
octubre 24/2011 (AP)

Tomado del boletín de selección temática de Prensa Latina: Copyright 2011 “Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.”

Joe M. Braun, Amy E. Kalkbrenner, Kimberly Yolton, Xiaoyun Ye, Kim N. Dietrich, Bruce P. Lanphear. Impact of Early-Life Bisphenol A Exposure on Behavior and Executive Function in Children. Pediatrics; publicado octubre 24/2011.

Gobierno prepara medidas para atacar fuentes de contaminación del río Negro

MONTEVIDEO (Uypress) - El Gobierno ejecutará medidas de protección ambiental para el río Negro, según anunció el ministro interino de Medi...

Vistas de página en total