SEGURIDAD E HIGIENE INDUSTRIAL

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6/3/16

TAREAS DE ALTO RIESGO Trabajo en medio del peligro

Las rutinas a varios metros del piso, el manejo de químicos explosivos o tóxicos, y los rescates ante catástrofes no son las únicas actividades que enfrentan riesgos en Uruguay.
MARIANA CASTIÑEIRAS
 mar 2016


Uno a uno, los azulejos blancos se suceden a lo largo del laboratorio del primer piso de la Facultad de Química, sobre la calle General Flores. La armonía de las pequeñas piezas cuadradas, que ya están amarillentas por el paso del tiempo y salpicadas tras alojar cientos de experimentos, se interrumpe súbitamente con una mancha negra. Entre las probetas, matraces y frascos está la única pista de que allí hubo un accidente. Fue en ese punto exacto que un estallido hizo volar a Fabián Benzo de una punta a la otra, hace 24 años.

Era 1992 y Benzo, que era pasante, investigaba con un producto casi impronunciable pero con características muy claras: era explosivo. Puso los 40 gramos del producto en un mortero y cuando lo golpeó, el bombazo lo empujó hacia atrás, un metro o dos. El impacto le costó parte de algunos dedos, le dañó la audición y hasta se pensó que iba a perder la vista, pero luego de varias cirugías los médicos lograron salvársela.

Ese día cambió su vida. Tardó cinco años en aprender todo lo que pudo sobre seguridad y así formó una unidad especial, dentro de la facultad, que se encarga de todo lo que tiene que ver con las medidas de prevención en el trabajo con químicos.

El peligro acompaña a muchos trabajadores en su rutina diaria, desde aquellos que lo hacen en la construcción hasta los que se exponen a radiaciones o que, como los rescatistas de la Fuerza Aérea, se dedican a salvar otras vidas. En julio de 2015, último mes del que se tienen datos, hubo 3.744 accidentes laborales denunciados en el Banco de Seguros del Estado (BSE), es decir, cerca de 120 por día. La industria de la construcción es la que más accidentes ha tenido históricamente, seguida por el comercio. La principal causa de accidentes son los esfuerzos físicos excesivos y los falsos movimientos. En segundo lugar, están las caídas.
Desde arriba.

Se pone el arnés, verifica que las cuerdas estén bien agarradas y trepa el muro. Su mano se suelta y con un "me cuelgo" ya queda suspendido. El edificio del que está agarrado Ricardo Sirotich tiene alrededor de 12 pisos. Para él no es nada, se ha suspendido frente a torres de hasta 35 pisos de alto. Mientras está en el aire, tiene dos cuerdas que lo protegen de una caída, la de "trabajo" y la de "vida". Esta última incluye un dispositivo "anticaída", que tranca el movimiento del arnés si algo falla. Siempre van de a dos, llevan casco, lentes negros y cuelgan de una silla, que los protege del roce con las cuerdas y les da más comodidad.Los trabajadores de la empresa Vertical, entre los que está Sirotich, reciben un curso de capacitación y, cuando están prontos "para entrar a la vertical", ya pueden empezar a maniobrar en las alturas. Una vez en el aire, el respetar las medidas de seguridad es la diferencia entre la vida y la muerte. Hace ya varios años que la empresa trabaja en alturas haciendo limpieza de vidrios, colocación de cartelería y reparación de fachadas, y según cuenta el prevencionista de la firma, Marcelo Mikalauskas, nunca tuvieron accidentes que llevaran a la muerte a sus trabajadores.

Los fallecimientos no le son ajenos al sector. En 2013, un trabajador que limpiaba vidrios en el Ministerio de Trabajo cayó y murió tras pararse sobre un aire acondicionado. Ese día hubo que suspender las actividades programadas en el ministerio y el accidente generó críticas por parte de miembros de la oposición, que marcaron la necesidad de mayor prevención por parte del organismo.

Así como se necesitan equipos adecuados, medidas de prevención y capacitación, este trabajo también depende de algo tan aleatorio como el clima. El viento es decisivo en la jornada laboral de estos obreros, y la concentración es fundamental. Alcanza una ráfaga para desestabilizar al equipo. El trabajo es repetitivo. "No es un hobby", advierte Sirotich antes de quedar pendiendo de una cuerda frente a la fachada color blanco de un edificio del Prado, con el mismo gesto adusto con el que se concentró en atar las cuerdas.
La salud en las 8 horas.

Definir qué tan riesgosa es una tarea depende de los peligros a los que se enfrente el trabajador, pero no sólo eso. Como explica Carmen Ciganda, directora de Salud Ocupacional del Ministerio de Salud (MSP), se deben atender a las condiciones del trabajo, los procesos que implica la tarea, así como los factores de riesgo. A nivel químico, podría parecer más riesgoso trabajar con cianuro que con agua, pero, sin embargo, es más común ver quemaduras por vapor que daños con esta sustancia tóxica y letal para los humanos, ejemplifica Benzo. Las condiciones en que se ejerce son decisivas.

Los accidentes laborales han ido disminuyendo en los últimos tiempos, según constata el BSE. En julio de 2015 se reportó el séptimo mes consecutivo de descenso. Para el Pit-Cnt, los trabajos con más chances de resultar lesivos para la salud son en altura y con electricidad. El uso de productos químicos —con un capítulo especialmente dedicado a los agroquímicos— sigue en la lista, y lo grave en estos casos es que muchas veces las consecuencias se ven luego de varios años de exposición a los productos. El técnico prevencionista y coordinador del Departamento de Salud Laboral de la central sindical, Walter Migliónico, cuenta que así es como, por ejemplo, aparecen casos de cirrosis en personas que no consumen alcohol, años después de su exposición a determinados químicos.

Los otros dos peligros que más preocupan a los expertos son las llamadas "lesiones por esfuerzo repetitivo", dentro de las que se encuentran aquellas en músculos, tendones o huesos. Además, están las enfermedades psicológicas. Las primeras son, según el MSP, las más frecuentes en la rama de los servicios. "El aumento de competitividad se tejió en base al aumento de las tendinitis de los compañeros", reclama Migliónico, quien agrega que a partir de 2018, por decreto del Poder Ejecutivo, todas las empresas con entre 50 y 299 trabajadores deberán contar con un médico prevencionista o un especialista en salud ocupacional para tratar estos, entre otros temas.

Migliónico cree que desde el BSE, donde todos los trabajadores tienen respaldo en caso de tener un accidente laboral —bajo el amparo de la ley 16.074 —, se deberían incluir a las enfermedades psicológicas vinculadas al trabajo y que no siempre se ampara a los diferentes tipos de lesiones por esfuerzo repetitivo. Desde el BSE, argumentan que solo se rechaza un 3% de los casos que se presentan en la institución y que saben que amparan más de los que deberían.

La atención que se le da a cada sector está directamente relacionada con la fuerza del sindicato. De hecho, que una tarea llegue a considerarse insalubre depende directamente de que los trabajadores hagan las reclamaciones correspondientes. ¿Qué sector ha avanzado más en el tema?, pregunta Migliónico y la respuesta salta a la vista: la construcción. "Los efectos del trabajo en nuestro estado de salud no son ni castigo divino ni mala suerte, son consecuencia de las decisiones que se toman cuando se organiza el trabajo", concluye Migliónico, "es un problema político, no técnico".

En algunos casos de riesgo se reduce la jornada laboral, y en otros, como quienes se exponen a radiaciones ionizantes —radiólogos y radioterapeutas, por ejemplo— existe lo que se conoce como jubilación bonificada, que permite el retiro antes de tiempo. Según el Banco de Previsión Social (BPS) "hay 106.559 personas con actividades bonificadas, y el total de actividades bonificadas registradas es de 156.961".

Son más actividades que personas, señalan, ya que algunos individuos están vinculados a más de una. Entre los varios trabajos que reciben este tipo de compensación están los docentes de educación Primaria y Secundaria, personal técnico y de mantenimiento de la planta de Ancap en La Teja o quienes hayan trabajado con asbesto, un material cancerígeno.
Rescate desde el aire.

En paracaídas, con una grúa, buceando o por tierra, el equipo de 12 rescatistas que trabajan en el Centro Coordinador de Rescate de la Fuerza Aérea están alerta las 24 horas del día para asistir cuando la emergencia apremia. Sus misiones suelen ser en tierra o agua, muchas veces lejos de la costa y su formación implica además manejo de traumas y urgencias médicas.

En 2014, un avión que volaba de San Fernando, Argentina, a Carmelo, cayó sobre el Río de la Plata. Murieron cinco personas y se llegó a hablar de la "peor tragedia aérea en 40 años en el Río de la Plata". En el rescate aéreo de los sobrevivientes participó el capitán Fabrizio Ruiz, rescatista de Fuerza Aérea.

Había combustibles y tanques de oxígeno que podrían explotar en cualquier momento. A Ruiz le tocó permanecer solo adentro del avión, en el mismo lugar donde estaban los cuerpos de los fallecidos, mientras aguardaba a que el equipo de rescate, que había vuelto a la costa a llevar a las víctimas, volviera. Con precisión militar Ruiz reconstruye su participación en el accidente y recuerda haber estado ocupado apagando baterías y conteniendo los peligros dentro de la nave aérea.

Ser rescatista tiene mucho de vocacional. Son cuatro meses de formación más dos años de especializaciones en diferentes áreas, además de entrenamiento constante y capacidad física para soportar las peores condiciones. Nadar a contracorriente en aguas frías y agitadas, por ejemplo, donde en invierno, una persona sin protección podría sobrevivir apenas entre 30 y 45 minutos, es uno de los gajes del oficio. Si bien estiman que en promedio deben realizar un rescate por semana, a diario deben estar en constante formación y mantenimiento de sus condiciones físicas. Por eso, si a uno de los cursos se presentan 10 o 15 personas, solamente resisten tres, a lo sumo cuatro.

El equipo de rescate tiene como prioridad lo aéreo, pero también les ha tocado rescatar turistas del Cerro Pan de Azúcar, asistir a la Policía o a Bomberos, y en ocasiones, intervenir en inundaciones. Los riesgos son tantos como impredecibles. El clima, fallos en las máquinas, víctimas que se descontrolan y hasta mordeduras de perros están incluidos en la rutina de estos trabajadores.
Desde cero.

"Me metí en esto de la seguridad por accidente", recuerda el químico Benzo. "Yo tengo clarísimo por qué me pasó el accidente", agrega. No conocía a fondo el material con que trabajaba, ni los riesgos de un mal manejo. En ese entonces no se usaban lentes, no había extintores y mucho menos el seguro que la Facultad tiene contratado para todos sus alumnos y las personas que visiten la institución.

Desde que ocurrió el accidente, uno de los más graves que ha tenido la Facultad de Química, la institución inició un camino para volverse más segura, y gran parte del trabajo tiene a Benzo como protagonista. Hoy, asesora y educa en prevención tanto dentro de la facultad como para instituciones gubernamentales o empresas privadas. En algunos casos, encuentra que hay desconocimiento y, especialmente para las empresas, cree que la seguridad aún es vista como un gasto "y no como una inversión".

La facultad fue de las primeras en Latinoamérica en incorporar un sistema de etiquetado —esencial para saber si una sustancia es corrosiva, explosiva o tóxica— de productos recomendado por la Organización Internacional del Trabajo. Ahora Benzo afina un proyecto con la institución madre de la química, la Unión Internacional de Química Pura y Aplicada —la misma que nombra a los elementos— para poner el primer centro de formación en seguridad química de la región, lo que podría convertir al país en una referencia mundial. Su lema es "convertir problemas en oportunidades".

Años después de su accidente, el químico volvió a trabajar con ese material impronunciable, pero esta vez ya estaba advertido. Y eso es lo que espera que le ocurra a los estudiantes. "Voy a hacer todo lo que esté a mi alcance para que a una persona no le pase una accidente por la razón que me ocurrió a mí: porque no sabía".
Una ley polémica que ya cumple dos años.

Si el accidente de Fabián Benzo hubiera ocurrido en 2016, a través de la ley de Responsabilidad Penal del empleador —que entró a regir en 2014— el entonces becario podría haber realizado una denuncia contra las autoridades de la Facultad de Química. La ley ha sido centro de debate y críticas de las cámaras empresariales, pero la Suprema Corte de Justicia se manifestó en su favor al rechazar recursos de inconstitucionalidad presentados por varias empresas. La ley prevé penas de entre tres y 24 meses de prisión para los empleadores que no tomen los recaudos necesarios y las medidas de seguridad establecidas para los trabajadores y que de esta forma pongan en peligro sus vidas. La primera denuncia en el marco de la ley fue presentada por Adeom contra la Intendencia de Montevideo, por la muerte de José Bustabad, un mecánico de la Usina 3 de la Unidad Región Montevideo, quien cayó al piso mientras reparaba la iluminación de un vehículo, y falleció tras el impacto. El caso fue luego archivado por la Justicia, que entendió que la Intendencia no tuvo responsabilidad en la muerte del funcionario municipal.
Factores de riesgo.

Ambiente: incluye ventilación, humedad, temperatura e iluminación del espacio de trabajo.

Contaminantes: pueden ser radiaciones, químicos y riesgo biológico.

Carga física: en este grupo se enmarcan las lesiones por esfuerzo repetitivo.

Psicosociales: el horario, las horas de descanso y la remuneración.

Seguridad: la señalización, el estado de las máquinas y las instalaciones eléctricas.

26/3/14

Poda de árboles, un trabajo riesgoso

En estos días, los montevideanos somos testigos de cómo la empresa Taym SA está podando los plátanos que hay en la ciudad. Seguramente, la mayoría de los ciudadanos percibirá este trabajo por los inconvenientes que plantea en el tránsito, con calles cortadas, con embotellamiento via o con peatones que deben cambiar de vereda.
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Pero vale la pena detenerse a contemplar el trabajo que hacen los podadores, quienes se suben hasta la copa de los árboles de hasta 20 metros de altura.

A pesar de que estos trabajadores mitigan los riesgos laborales usando doble arnés y un tope (línea de vida), el peligro siempre es latente.

“Si mirás para abajo te impresiona”, dijo uno de los podadores a Espectador.com

“El otro día un compañero se desmayó arriba del árbol y quedó colgado. Lo salvó el doble arnés”, agregó.

Lo insólito es que todos los operarios de la empresa usan casco, menos los podadores que se suben a los árboles.

Ante la pregunta de porqué no usan casco, el operario respondió: “Si me llego a caer, me rompo la cabeza con o sin casco”.

Vea el video con una impresionante toma del operario subido a un árbol de más de 20 metros

VER VIDEO

19/11/13

RIESGO Exhortan a tomar medidas contra la contaminación por combustibles

Geólogo advirtió sobre el riesgo que implican las estaciones de servicio




Uruguay no cuenta con normativa específica sobre protección de las aguas subterráneas ante contaminación por hidrocarburos. ¿Pero es necesaria si no es productor de petróleo o gas? El hidrogeólogo argentino Mario Hernández señala que pensar que no es importante es darle vuelta a la cara a la “amenaza más seria” que tiene el recurso. “Estaciones de servicio hay en todos lados”, recordó.

El experto informó en ocasión del VII Congreso Uruguayo de Geología y I Simposio de Minería y Desarrollo del Cono Sur que el “rezago” del país en materia legislativa deja en el campo “del voluntarismo” el control y el monitoreo de los depósitos de combustibles sin atender que la mayor cantidad de focos de riesgo están ubicados en las zonas de mayor sensibilidad ambiental puesto que el suelo es muy permeable.

Solo en Montevideo hay al menos 285 estaciones de servicio. Su inserción en la trama urbana es “de alto riesgo”, dijo Hernández en entrevista con El Observador.

Además de la eventual contaminación del agua subterránea y del suelo por fugas de combustibles, existe el “riesgo público” de los incendios por gases. Además, los expendios comerciales ubicados en el interior del país “tienen menos precauciones y menos cuidados”.

También se deben sumar los depósitos de las centrales termoeléctricas y de las Fuerzas Armadas, el almacenaje en aeropuertos, terminales portuarias y de productores rurales. Entre las instalaciones más complejas se destaca una refinería que procesa 50 mil barriles de petróleo por día y el oleoducto de 166 kilómetros que une la Terminal del Este (en José Ignacio) con la refinería de La Teja.

“Son focos importantes. No se advierte (el riesgo) porque como no hay legislación parece que no existiera la necesidad de educar sobre ellos”, dijo Hernández.

En total, se estima que en Montevideo se almacenan, al menos, 22 mil metros cúbicos de diesel y gas oil, 8 mil metros cúbicos de gas licuado, 14 mil metros cúbicos de queroseno y 28 mil metros cúbicos de nafta. Lo último es equivalente al 8% de la gasolina que se consume en el país.

En el resto del territorio, el almacenamiento de diesel y gas oil alcanza los 176 mil metros cúbicos; mientras que se acopian 133 mil metros cúbicos de nafta. Si estos 309 mil metros cúbicos se mezclaran llenarían 124 piscinas olímpicas.

“Los combustibles son muy móviles, se mueven con mucha facilidad en el agua y son muy persistentes en el suelo”, señaló Hernández. Entre sus componentes aromáticos están el benceno, el tolueno y los xilenos.

La exposición prolongada al benceno puede producir cáncer de los órganos que producen los elementos de la sangre; mientras que el tolueno –también componente de pegamentos, pinturas y desmanchantes– y los xilenos son tóxicos. “La contaminación por hidrocarburos es una alarma mundial”, dijo a El Observador.

Para evitar fugas y accidentes
Hernández y su colega uruguayo, el geólogo Jorge Montaño, han trabajado en varios casos de remediación de contaminación por hidrocarburos. Un episodio fue el derrame de 70 mil litros de combustible en la estación de ANCAP en el aeropuerto de Laguna del Sauce en 2010. El vertido se extendió a la laguna que abastece de agua potable al departamento de Maldonado.

También participaron en la desafectación del predio de una vieja estación de servicio del aeropuerto de Carrasco para que pudiera ser vendido a una automotora. “Asistimos a ANCAP en La Teja para controlar que todo esté bien. ANCAP es bastante celoso en cuanto a observar las normas internacionales”, comentó.

La remediación es posible pero muy costosa. Una técnica se conoce como “alto vacío” y se trata de la absorción de los gases y líquidos dispersos en el subsuelo; los residuos sólidos son los más difíciles de extraer.

El estado brasilero de San Pablo y Argentina, por citar dos ejemplos, poseen legislaciones muy estrictas respecto a este fenómeno.

Éstas establecen medidas de precaución que van desde la utilización de tanques de fibra de vidrio –no corrosibles– y de doble pared, pruebas anuales de mantenimiento con gas inerte para corroborar el sellado hasta la colocación de sustratos impermeables para los conductos, alarmas y dispositivos de corte de circuitos y servicios de atención rápida de incidentes.
Las normas establecen la obligatoriedad de declarar los incidentes por encima de cierta cantidad mínima de productos derramados.

Hernández exhortó que Uruguay “con urgencia” adopte un “compromiso ambiental” con la implantación de una red de monitoreo al menos de indicadores mínimos.

 Fuente: OBSERVADOR

22/12/11

POR EL BIEN DE TODOS Bomberos recomienda precaución en el uso de pirotecnia

imagen del contenido Bomberos recomienda precaución en el uso de pirotecnia

MONTEVIDEO, 21 Dic (UYPRESS) - Un comunicado de bomberos recomienda extremar las precauciones al manipular elementos de pirotecnia. Son medidas de sentido común, pero ya se sabe que, en las fiestas, éste no siempre abunda.


Como es tradicional, antes de las festividades de fin de año la Dirección Nacional de Bomberos hace sus recomendaciones con el objetivo de evitar accidentes y daños provocados por el mal uso de elementos de pirotecnia.

1) Los Fuegos Artificiales deben ser encendidos y usados solo por los adultos. No consuma bebidas alcohólicas u otras drogas mientras enciende los fuegos artificiales.

2) No se debe utilizar alcohol para encender los fuegos artificiales.

3) Obedezca las leyes locales y estatales, leer y respetar las instrucciones de uso, advertencias y aviso de peligro de cada elemento. No lleve los fuegos artificiales en los bolsillos, eviten que se caigan y no fume cuando los esté usando.

4) Use los fuegos artificiales en una superficie lisa, estable y plana, para asegurar la estabilidad del artículo. El césped o hierba no es adecuado para usar el artículo en posición vertical, en el caso de encenderlos en el césped, se recomienda extender una tabla de madera plana y desde allí disparar.

5) Use los fuegos artificiales en un área exterior, abierta y despejada, lejos de sectores con peligro de combustión (edificios, vehículos, arbustos) y nunca en zonas arboladas.

6) Manténgase alejado de los fuegos artificiales una vez encendidos (particularmente los niños) en una distancia segura, apartada y lejos de la zona de disparo. No coloque la cabeza o partes del cuerpo arriba de cualquier tipo de producto pirotécnico.

7) Encienda los fuegos artificiales uno a uno, con un palo alargado o con la antorcha, y apártese lo más pronto posible.

8) No use productos vencidos y que tengan mal funcionamiento. No intente encenderlos de nuevo, alterar o tratar de arreglar un producto que no ha funcionado, si un fuego artificial no se enciende, espere por lo menos cinco minutos y entonces sumérjalo en agua antes de desecharlo apropiadamente.

9) Tenga cerca un balde con agua, una manguera o un extinguidor de incendios cerca por casos de emergencia. Durante el disparo de los fuegos artificiales se debe asignar a una persona que vigile en caso que sea necesario utilizar agua o un extintor.

10) Tenga mucho cuidado cuando encienda fuegos artificiales durante fuertes vientos, estos deben ser encendidos cuando los vientos soplen en sentido contrario a los espectadores. Si hay un significativo cambio de vientos, cuando usted trata de encender los fuegos artificiales, lo debe suspender y volver a comenzar cuando las condiciones de viento mejoren.

11) No apunte, tire o dispare cualquier tipo de fuego artificial a personas o propiedades.

12) El almacenamiento de los fuegos artificiales debe ser en un lugar fresco y seco, nunca cerca de fuentes de calor (se aconseja no dejarlos al Sol).

13) Se recomienda el uso de lentes o protectores de seguridad para quienes vayan a encender los fuegos artificiales y también para las personas que van a estar cerca y al alcance de esos fuegos.

14) Tenga cuidado con los animales domésticos y de campo, muchas veces el ruido asusta a ciertos animales, por eso es importante mantenerlos alejados o dentro de la casa mientras dure el espectáculo de los fuegos artificiales.

15) Nunca haga experimentos con pirotecnia. Una mala manipulación puede provocar explosiones fortuitas y graves consecuencias.

16) Los locales que venden pirotecnia deben ser inspeccionados y autorizados por la Dirección Nacional de Bomberos.


s.p.

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias

25/3/11

Cuando la masculinidad puede matar

RULETA. LA TENDENCIA DE LOS HOMBRES A REHUIR AL MÉDICO LOS EXPONE A PELIGROS TAN IMPORTANTES COMO EVITABLES

Ser hombre suele asociarse con una imagen dura y con la asunción de riesgos.

Ello desemboca en una reticencia a ir al médico que se empieza a ver en la adolescencia y se consolida en la adultez, cuando se evita que, con un chequeo, se puedan descubrir factores de riesgo para importantes patologías.

Federico Bentancor

En algunos casos, la supuesta virilidad puede ser un arma de doble filo. La expectativa de vida de los varones uruguayos es siete años y cuatro meses inferior a la de las uruguayas. Y no es casualidad: son poco proclives a concurrir al primer nivel de atención, el estrato del sistema sanitario que es vital para elaborar estrategias de prevención y promoción de salud. Estereotipos de género y fallas de las instituciones a la hora de captarlos serían, según un estudio, las causantes del escenario que expone a los hombres al peligro de sufrir serios percances para su bienestar.

ESPIRAL DESCENDENTE

El epidemiólogo Wilson Benia, asesor de la División Salud de la Intendencia de Montevideo (IM), realizó un material que se alimenta de diferentes fuentes para brindar un panorama de la situación y será presentado en abril, en el marco de un foro virtual sobre el tema organizado por una ONG estadounidense.

Las cifras utilizadas por el especialista son más que claras. Por ejemplo, la distribución por género de los usuarios de la Red de Atención del Primer Nivel de Montevideo de la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE) en 2008 marca que, de 261.500 personas que consultaron, solo el 40% eran hombres.

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